Cuando un ciudadano cree que una empresa no se comporta éticamente o simplemente cuando el precio que le hace pagar por sus productos resulta privativo o desproporcionado, tiene la opción de no aceptarlos. Es la pequeña porción de poder que se nos ha dado en este juego de la oferta y la demanda. Sin embargo parece que no siempre tenemos esa opción.
Por ejemplo, en el contexto de la crisis actual, la gente se piensa más su consumo, y la economía productiva se ve afectada porque depende de ello, sobretodo la pequeña y mediana empresa que es la que tira del empleo. Resulta que en este contexto, las empresas con más ganancias en España, son las que la gente no tienen más narices que pagar: Luz, Hipoteca, Agua, Gas, Teléfono, Gasolina, Transporte, Comisiones Bancarias… Todos estos sectores son monopolios o oligopolios privados o privatizados. Como si fueran impuestos del estado, estamos obligados a pagar estas facturas si queremos tener una vida ‘normal’.
Es por ello que se pueden permitir subirnos las tarifas o endurecer las condiciones o comportarse de forma no ética sin miedo a que los clientes lo rechacen y se marchen. Además estos abusos se ven facilitados por las llamadas puertas giratorias, es decir, personajes que un día están en el gobierno y al día siguiente están trabajando en las grandes del mismo sector al que se favoreció. Cuando no se pone a los lobbies del sector directamente en el gobierno. No es de extrañar que la administración, lejos de proteger al ciudadano, legisle en su contra.
La gran tragedia es que estamos obligados a seguir alimentando a este monstruo con nuestro sueldo. Contra más dinero dedicamos a estos impuestos encubiertos, menos dinero tenemos para dedicar a la economía productiva. Dependemos de ellos, estamos enganchados, que vas a hacer sin luz, sin gas, sin teléfono… Contra más dinero tiramos al pozo sin fondo de sus filiales en paraísos fiscales, más poderosos se vuelven. Una tragedia porque no hay más opción… o si?
Pues sí que hay algunas opciones y más que van saliendo poco a poco. Opciones audaces, imaginativas y ilusionantes, que hacen posible el desenganche, cada una en un aspecto, sin tener que necesariamente privarnos de una vida normal. Luz, internet, banca, alimentación…
Desde la Asamblea de Sant Joan Despí, el referente del 15M en tu pueblo, estamos organizando un ciclo de charlas y acciones colectivas para dar a conocer algunas de ellas. Las daremos a conocer, pero también las facilitaremos, porque a veces el desenganche no es algo trivial o simplemente da vértigo. Tras cada charla montaremos acciones de desenganche colectivo, grupos de soporte… Os invitamos todos a participar.